Publicidad:
La Coctelera

27 Abril 2009

27 Abril 2009

http://s3.amazonaws.com/lcp/mexicocontemporaneo/myfiles/Medios-de-comunicacion.pdf

26 Abril 2009

'El Chapo'

Carmen Aristegui F.
24 Abr. 09

El rostro más conocido de la delincuencia organizada en México está de nuevo bajo los reflectores. Se acababa de hablar de él por la aparición en la revista Forbes entre los más ricos del mundo. Ahora son las declaraciones de un prelado. Que Joaquín El Chapo Guzmán, el narco más famoso de México, vive o ha vivido en Durango -por Los Tepehuanes, cerca de Guanaceví- como dijo el arzobispo de Durango es, en efecto, vox populi, pero no sólo eso. Informaciones periodísticas han dado cuenta -por lo menos desde 2007- del paradero del prófugo, se supone, más buscado del país. Destaca la crónica de Patricia Dávila en Proceso en septiembre de ese año sobre la boda de El Chapo Guzmán con la joven Emma Coronel. Ahí se conocieron pormenores del enlace de quien, para entonces, ya había cumplido un sexenio entero de haberse fugado del penal de Puente Grande. La fuga mayor que inauguraba así -en materia de seguridad y justicia- al gobierno de la alternancia. Salvo el desmentido del entonces subprocurador de Sinaloa Higuera Bernal, negando su presencia en el festejo, no hubo versión oficial en contra de que la ceremonia se hubiera realizado, ni de que hubiera ocurrido ahí, en pleno Triángulo Dorado: la estratégica zona que conecta a Durango, Chihuahua y Sinaloa.

Lo último: el hallazgo de los cuerpos sin vida de los tenientes José Antonio Cabrera y Jesús Sánchez, en un poblado cercano al señalado por el obispo como el lugar en donde habita El Chapo, lo mantiene en la escena en algo estremecedor. El letrero que habría acompañado los cuerpos tiene un tono desafiante tan directo -"Con 'El Chapo' nunca van a poder ni sacerdotes ni gobernantes"- que algunos dicen que no fue él, sino los adversarios para "calentarle" la plaza a Guzmán. Vale la hipótesis, si nos atenemos a que las ejecuciones, enfrentamientos, levantones y operativos no dejan de ocurrir en Durango, un día sí y el otro también. Desde hace un año, por lo menos, los Beltrán Leyva, junto con Los Zetas, le disputan a El Chapo los municipios del estado. Hace casi un año, por ejemplo, quedaron regados más de 15 cadáveres sobre una carretera después de un enfrentamiento. De entonces a la fecha ha habido más de 30 decapitados. Pobladores, incluso, han abierto zanjas que rodean al pueblo para evitar a los grupos armados. De nada les ha valido. La guerra está declarada.

Heredero de Miguel Ángel Félix Gallardo (detenido y procesado a fines de los ochenta), Guzmán Loera fundó por su cuenta el Cártel de Sinaloa sentando su plaza principal en Culiacán. Entró en disputa con los Arellano Félix quienes, a su vez, crearon el Cártel de Tijuana por aquellos mismos años. De los cruentos enfrentamientos que protagonizaron, quedó para la historia el ocurrido en mayo de 1993. Armados hasta los dientes, se liaron en la balacera que terminó con la vida del cardenal Posadas Ocampo en Guadalajara. En la versión oficial se dijo que habían confundido a El Chapo con el cardenal. Fue detenido en Guatemala, en junio del mismo año, por delitos contra la salud. Ya su rostro nos era familiar.

Después de su fuga en 2001, que hubiera ameritado una cadena de destituciones que no ocurrió, El Chapo reorganizó su tarea criminal y fue tomando fuerza hasta encabezar a la organización más poderosa de tráfico de drogas de México con amplias redes en Sudamérica, Centroamérica y Estados Unidos.

El Chapo es ya casi una celebridad. Su fuga, su crecimiento y su permanencia en la escena criminal por todos estos años representan el más claro síntoma de incapacidad e insuficiencia gubernamental. Que existe, pero que no explica todo. Corrupción, complicidad y simulación en todos los ámbitos completan la ecuación. No sólo policías o militares que se pueden corromper. Una estructura mayor -que lo ha hecho posible a él y a cuanto capo tenemos- que involucra necesariamente factores de poder que los han permitido. El obispo Raúl Vera puso el dedo en esa llaga: la proliferación de bandas criminales se debe a que una parte de la estructura política en el país tiene nexos con la mafia. "No podría estar el narco en el nivel que está si no tuviera el apoyo desde la estructura política", dijo. Y tiene razón. Para efectos prácticos El Chapo es un símbolo de todo ello.

26 Abril 2009

Perspectiva económica alarmante

De acuerdo con una estimación formulada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), las economías latinoamericanas experimentarán, en el año en curso, una contracción de 1.5 del PIB en promedio, y en 2010 emprenderán, también en promedio regional, una modesta recuperación de 1.6 por ciento. La situación particular de México, de acuerdo con la prospectiva del organismo financiero internacional, será mucho peor que la del conjunto continental: el FMI pronostica un resultado negativo de 3.7 por ciento para este año y un crecimiento de uno por ciento para el entrante. Las cifras del organismo contrastan con las estimaciones formuladas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), mucho más optimistas, que cifran la contracción económica en 2.8 por ciento para este año.

Aunque hay razones para pensar que las cifras del FMI pueden ser más realistas que las de la dependencia mexicana, habida cuenta que la segunda puede responder a consideraciones de índole política -como la cercanía de las elecciones de julio próximo- para atenuar los datos en alguna medida, un pronóstico es más alarmante que otro, pero ambos son indicativos de la inminencia de una circunstancia muy grave que no va a constreñirse al ámbito de los indicadores macroeconómicos sino que, por el contrario, afectará de manera inevitable el entramado institucional y el tejido social del país.

Para eludir tales afectaciones no basta con los "blindajes" financieros que el gobierno calderonista anuncia como garantía de estabilidad nacional ante la crisis. Se requeriría, además, una estrategia clara y precisa para amortiguar los impactos económicos en los niveles de ingreso, consumo y vida en general del grueso de la población, pero hasta la fecha las autoridades no han sido capaces de presentar a la opinión pública un programa en este sentido. Más allá de los discursos tranquilizadores, además de acciones a todas luces insuficientes y tardías -como el programa de empleo temporal, el anuncio de la construcción de una nueva refinería y el otorgamiento de algunos subsidios marginales al consumo entre los sectores más necesitados-, el único empeño gubernamental significativo ante la crisis en curso se orienta a procurar el fortalecimiento -o rescate, en casos extremos- de los grandes consorcios empresariales en problemas, no a auxiliar a pequeños y medianos empresarios, asalariados, deudores físicos, causantes cautivos y pequeños agricultores, ya sean propietarios individuales, ejidatarios o comuneros. Está vigente, pues, la línea de política económica impuesta en el país desde la presidencia salinista y en virtud de la cual ha tenido lugar la insultante concentración de riqueza en unas cuantas manos y la depauperación sostenida de las mayorías.

A lo que puede verse, el grupo en el poder sigue siendo incapaz de percibir las relaciones entre bienestar económico y estabilidad política y social y, a la inversa, entre pobreza, atraso y marginación, por un lado, y violencia delictiva, descomposición institucional e ingobernabilidad, por el otro.

A mera guisa de ejemplo, cabe preguntarse cuántos empleos perdidos significará una contracción económica de 2.8 por ciento, como la que augura Hacienda, y cuántos, una caída de 3.7, como la que pronostica el FMI. Sean cientos de miles o sean millones, es claro que la pérdida súbita de ingresos, expectativas, nivel de vida, certidumbre y autoestima que conlleva el quedarse sin trabajo generarán, a su vez, dramas personales, familiares, vecinales y regionales que alentarán, por su parte, los descontentos sociales y políticos, alimentarán, directa o indirectamente, las filas y los negocios de la delincuencia organizada y debilitarán la presencia, la autoridad y la percepción del Estado -de por sí tenue e incierta, por decir lo menos- en los ámbitos correspondientes.

Sin embargo, las autoridades federales siguen sin acusar recibo de la gravedad de la circunstancia.

 

26 Abril 2009

Salvar al IFAI

Sergio Aguayo Quezada
22 Abr. 09

La joya de la alternancia, el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), está en riesgo. Su futuro depende de un Presidente controlador, de un Senado de la República indiferente y de una sociedad remolona.

La alternancia ha sido avara con la ciudadanía. El principal logro es la transparencia porque con información oficial es más fácil defenderse... o constatar la impotencia en el país donde la gente no cuenta. En ese avance ha sido definitivo el trabajo del IFAI y de los institutos de algunos estados. El sistema electrónico del IFAI para pedir información (antes Sisi, ahora Infomex) es una maravilla que funciona y que ha contribuido a que, al día de hoy, el gobierno federal haya entregado 297,643 respuestas, algunas de ellas memorables.

Con la información sobre compras militares de la Secretaría de la Defensa Nacional se abrió un espacio tradicionalmente opaco; con los papeles de la Junta de Gobierno del IPAB, incluidas las actas de entrega-recepción del Fobaproa, se reconfirma el atraco; con el reconocimiento, por parte de la Procuraduría General de la República, que tiene desaparecidos los archivos de la inútil Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, Femospp, brilla esplendorosa la contribución del panismo a la impunidad. Todo eso y mucho más nos hereda un grupo de comisionados excepcionales.

Ese IFAI está en riesgo porque, ¡oh paradoja!, la joya de la alternancia depende de la voluntad de una persona. Felipe Calderón nombrará, en los próximos meses, a tres de los cinco comisionados: a los sustitutos de Alonso Lujambio, Alonso Gómez Robledo Verduzco y Juan Pablo Guerrero Amparán. Y el Presidente es respetuoso de una tradición mexicana: endiosar con el verbo a las instituciones, y maltratarlas en la vida diaria.

Felipe Calderón destaca por usar los nombramientos para recompensar lealtades o amarrar complicidades. Le interesa más cumplirle a Elba Esther Gordillo que la suerte de la educación, la Lotería Nacional, el Sistema Nacional de Seguridad Pública, etcétera. Al llevarse al ahora ex presidente, Alonso Lujambio, a la Secretaría de Educación Pública imita a Carlos Salinas, quien nombró como procurador, en 1993, a Jorge Carpizo, y descabezó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Fue el banderazo de salida para la decadencia de esa institución. Es entonces posible que Calderón nombre como comisionados del IFAI a sus cuates o a personajes cuya virtud sea la mansedumbre. El Senado tiene la potestad de vetar las propuestas malas pero, ¿lo hará?

Declara la flamante presidenta del IFAI, Jacqueline Peschard, que los comisionados del IFAI deberían ser nombrados por el Legislativo (La Jornada, 20 de abril del 2009). De acuerdo, siempre y cuando el legislador anteponga el interés general a sus mezquindades. Tomo, como un ejemplo relevante y poco conocido, la irresponsable actitud de la Comisión de Derechos Humanos del Senado frente a la CNDH.

Su presidenta, la senadora Rosario Ibarra, es una mujer entrañable y una activista admirable, pero su desempeño como parlamentaria deja mucho que desear porque ha facilitado la férrea determinación con la cual el PRI y el PAN han protegido al actual titular de la CNDH. En los últimos dos años no ha podido nombrar a cuatro integrantes de un consejo ciudadano sometido a José Luis Soberanes. Cuando se va a discutir sobre la CNDH nunca hay quórum.

La suerte del IFAI pende de esa sociedad que jugó un papel central en su nacimiento. La ya famosa Declaración de Oaxaca del 24 de mayo del 2001 fue rubricada por académicos, periodistas, activistas de la sociedad y editores de 73 medios de comunicación. Todos ellos se unieron desde la diversidad para "concentrar todas las energías... en el derecho de acceso a la información pública". Mantuvieron el consenso y su presencia resultó fundamental para la aprobación de la ley sobre la materia (abril del 2002).

Es un momento propicio para una coalición parecida. La meta es exigir en público, y convencer en privado, al Ejecutivo y al Legislativo del valor para la sociedad de preservar el espíritu del IFAI actual. Necesitamos tres personas experimentadas y comprometidas, y el país las tiene. Si nos hacemos los desentendidos, el Presidente y el Senado meterán esos nombramientos a la lógica de sus intereses que, en la mayoría de los casos, no son los nuestros. Evitemos que el IFAI se transforme en otra burocracia cara e irrelevante.

 
 
La Miscelánea
 
 
Rogelio Gómez Hermosillo es un buen candidato a comisionado del IFAI. Actualmente es presidente de Alianza Cívica, la organización que impulsó el tema de la transparencia y la rendición de cuentas con una demanda para averiguar el salario del presidente Ernesto Zedillo y la forma en que gastaba la "partida secreta". Rogelio también fue coordinador de Oportunidades que, bajo su dirección, creció en tamaño y transparencia. Tiene, finalmente, la rara virtud de saber (y poder) dialogar con izquierdas y derechas.

26 Abril 2009

Oídos sordos

María Amparo Casar
21 Abr. 09

Quizá sería exagerado decir que la democracia mexicana está en peligro pero de que hay signos ominosos los hay.

Según todas las encuestas recientemente publicadas, hay un fuerte descenso en el aprecio que los mexicanos tienen por las principales instituciones que definen a la democracia: las elecciones, los diputados, los senadores y los partidos políticos.

La cuarta edición de la Encuesta Nacional Sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas de Segob dada a conocer el pasado jueves aporta un dato alarmante: el 66% de la población piensa que en México las elecciones no son limpias.

Siete de cada diez mexicanos confían poco o nada en los partidos políticos; 66% no sabe (o no responde a la pregunta) por qué partido inclinarse; tres de cada cuatro encuestados expresan que los diputados y senadores toman más en cuenta sus propios intereses o los de sus partidos al elaborar las leyes; sólo uno de cada diez ciudadanos cree que estos funcionarios públicos toman en cuenta los intereses de la población.

De participación, ¡ni qué hablar! Menos de 10% de los ciudadanos afirman haber estado involucrados en actividades típicas de las democracias como la participación en la toma de decisiones de su comunidad, en la formación de comisiones vecinales, en marchas y protestas, en el envío de cartas de inconformidad a un medio o a la autoridad, en la colocación de mantas y firmas de desplegados o en la simple portación de un distintivo.

Todos estos signos se dan en el peor momento. En el momento en que el sistema le pide a los ciudadanos que refrenden su fe en el sistema democrático a través de la única participación política generalizada: el voto.

Aún no puede hablarse de un movimiento para boicotear las elecciones pero el asunto está a debate y cada vez se escuchan más voces que cuestionan la utilidad de participar en las elecciones o que llaman a abstenerse o a protestar a través de la anulación del voto.

A las redacciones de los periódicos llegan cada vez más cartas de los ciudadanos que los editores nos hacen el servicio de reproducir y que prenden focos rojos. El domingo Reforma nos regala dos en su sección de Cartas del Lector en las que se sugiere concurrir a las urnas pero no votar por las opciones que vienen impresas en las boletas.

A nuestro correo electrónico también llegan presentaciones -por ejemplo la de "México ya no Aguanta Más"- conminándonos a cancelar el voto el próximo 5 de julio y explicando las razones por las que debemos observar esta conducta: ninguna de las opciones atiende las necesidades ciudadanas, todas son cómplices de los poderes fácticos; estamos hartos de los partidos políticos.

En el número de Nexos que circula actualmente, especialistas en política plantean el dilema entre votar y no votar, exponen las estrategias utilizadas en otras democracias, analizan las razones detrás de los llamados al abstencionismo o a la anulación del voto y debaten sobre las consecuencias que cada una de estas opciones acarrearía.

Ni los preocupantes datos que arrojan las encuestas, ni la opinión de ciudadanos más politizados que se buscan la manera de dar a conocer sus opiniones, ni la cada vez más extensa discusión en los medios están haciendo mella en los políticos. No han ofrecido respuesta alguna. Mucho menos han articulado una estrategia para atajar conductas que más allá de otras consecuencias sí militan en contra de la consolidación democrática.

Ante las amenazas del abstencionismo o la anulación del voto los partidos nos responden con oídos sordos y nos ofrecen más de lo mismo: candidatos que transitan de un partido a otro porque no lograron la nominación en el de origen, personajes que migran de un partido a otro porque el lugar que se les ofrece en la lista es más ventajoso, partidos que en lugar de confrontar alternativas de política confrontan ineficiencias o corruptelas, militantes de un partido que hacen campaña abierta o soterrada por candidatos de otros partidos, partidos que hacen trampas en los procesos de selección interna para evitar que algunos de sus propios militantes obtengan una candidatura...

La señal es clara: no hay principios, no hay ética, no hay ideología, no hay proyecto. Hay poder, empleo, dinero, fuero e impunidad.

Las democracias son regímenes en los que los ciudadanos piden mucho y dan poco. De lo poco que dan es el voto. Si incluso éste se escatima, la democracia está en problemas. La nuestra comienza a estarlo y los políticos no acusan recibo.

26 Abril 2009

Macario Schettino
Bolsas y recuperación
21 de abril de 2009
 
 
Comenta la nota Comentarios(4)
 
 
 
 
 
www.macario.com.mx
En lo que pareciera el clímax del pleito subterráneo entre la Comisión Federal de Telecomunicaciones y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la primera acaba de expedir un ordenamiento que le enmienda la plana a la segunda
Y también hemos señalado que eso no significa que en un par de semanas estemos creciendo, sino sólo que la caída será menor. Dicho de otra forma, poco a poco las cosas estarán mejor, comparando con el día anterior, pero seguirán siendo bastante peores de lo que vivimos en los últimos años.

Por ejemplo, la industria de Estados Unidos está al nivel de 2001, y los precios de las casas en ese país al nivel de 2003.

En México, la industria se encuentra más o menos como estaba en 2002. Y las bolsas de valores andan por los mismos niveles: la de Nueva York más o menos comparable con 2003 y la de México por ahí de 2006.

Para regresar a los mejores momentos recientes, que ocurrieron en 2007, habrá que esperar varios años, tanto en cuestión financiera, como en precios de bienes raíces (en Estados Unidos) o en producción. Aclaro lo de los precios de bienes raíces porque en México la crisis de 1995 provocó una corrección que ha permitido que ahora las cosas no sean graves en este sector. También por eso la bolsa sufre menos en México, comparado con Estados Unidos o con la mayoría de los mercados bursátiles.

Pero decíamos que si bien las caídas deben ser cada vez menores, esto no significa que rápidamente recuperemos los niveles máximos que tuvimos. En el caso de las bolsas de valores, más que pensar en esos máximos, la señal importante de recuperación será la estabilidad. En otras palabras, no existe ninguna razón para pensar que después de la gran caída que han sufrido los mercados registren una inmensa alza que los vuelva a poner en los niveles de 2007 ó 2008. Eso no lo vamos a ver sino después de muchos años. Como recordatorio, con la Gran Depresión, la Bolsa de Nueva York no recuperó el nivel que tenía en octubre de 1929 sino hasta inicios de 1955, esto es 26 años después. En una crisis inmobiliaria más reciente, la de Japón, la bolsa de valores, 20 años después, apenas vale una cuarta parte de lo que valía en 1989. Así que aunque ahora las cosas no sean tan graves, para regresar a los niveles previos vamos a tardar un buen rato.

Por eso me parece que no debemos atender el nivel de las bolsas, sino su comportamiento. En otras palabras, la economía estará en plena recuperación cuando la variación en las bolsas regrese a los niveles previos a la crisis.

Para ejemplificar, usaré los datos del índice SP500 de la Bolsa de Nueva York. Es un índice mucho más amplio que el Dow Jones, que apenas tiene tres decenas de acciones, y por ello es mejor indicador del comportamiento de la economía.

Entre la recesión de 2001-2003 y la actual, este indicador solía moverse medio punto porcentual cada día. A veces subía, a veces bajaba, pero lo normal es que esos movimientos fuesen de 0.5%, en promedio. Durante la recesión de 2001-2003, esos movimientos fueron prácticamente tres veces mayores. En la actual, seis veces más grandes, el doble de la recesión anterior. En otras palabras, de agosto pasado a la fecha la Bolsa de Nueva York acostumbra moverse 3% cada día, hacia arriba o hacia abajo, aunque más hacia abajo, como sabemos. Por eso un comportamiento como el de ayer no tiene nada de excepcional, salvo confirmar que seguimos en una situación muy volátil.

El asunto estuvo verdaderamente grave en los últimos tres meses del año pasado, cuando esa variación llegó a superar 5%, es decir, la bolsa caía (o subía, pero pocas veces) más de 5% en un solo día. En este año, esos movimientos han alcanzado, cuando mucho, 3% que mencionábamos, y durante marzo y los primeros días de abril se ha parecido más a una recesión "normal", es decir, con variaciones del orden de 1.5% diario.

Comparado con esa variación, el dato de ayer sí resulta elevado, pero nada extraordinario. Es un resultado perfectamente esperable en un período de gran variación como el que hemos tenido. La explicación del por qué los inversionistas venden más o menos cada día no necesariamente existe, basta con que estemos en un período de nerviosismo para que ocurran estos fenómenos. A veces sin ninguna razón detrás.

El comportamiento de la bolsa de valores de Nueva York en los seis meses que llevamos de profunda crisis es muy ilustrativo de lo que hemos comentado en ese mismo tiempo aquí. En la primera mitad, de octubre a diciembre, la situación era muy grave, porque no había una idea clara del tamaño del problema, ni de cómo lo enfrentaría el gobierno de Estados Unidos. Es más, buena parte de ese tiempo ni siquiera se sabía quiénes estarían en ese gobierno. En los tres meses siguientes, los nervios fueron menores, pero nada despreciables. De hecho, la variación es, en promedio, del doble de la que vemos en una recesión "normal" como la de 2001.

Hacia el final de ese período, es decir, en las últimas cuatro o cinco semanas, la variación ha sido menor, y se acerca ya a la que vimos en la recesión anterior. En las próximas semanas, si la economía efectivamente empieza a recuperarse lentamente y los rescates financieros alcanzan, la variación se irá reduciendo aún más.

Los elementos clave son, entonces, esta recuperación de la economía (que basta con que deje de caer a plomo) y el flujo de los rescates. Este último dato será fundamental para las bolsas.

Aquí hemos insistido en que la cantidad de dinero que tendrá que usarse para el rescate ronda 20% del PIB de Estados Unidos, es decir, alrededor de 3 billones de dólares (de 12 ceros). A la fecha, los diversos compromisos del gobierno estadounidense son inferiores a esa cifra, pero no parece existir obstáculo para que crezcan lo necesario. De cualquier forma, operar esa cantidad de dinero no es cosa que pueda hacerse en pocas semanas, y por ello no existe ninguna razón para esperar que las bolsas regresen a un nivel "normal" de variación por unos meses más.

Si todo sigue como va, y no tenemos ninguna mala sorpresa, es muy probable que la recuperación de la economía global sea muy clara antes de que se cumpla un año de la quiebra de Lehman. La recesión habrá durado, con la fecha de inicio oficial en diciembre de 2007, un poco más de 18 meses. Pero regresar a los niveles previos, como le comentaba antes, requerirá todavía varios años más. Si todo sigue como va, ésta habrá sido una gran recesión, pero no una gran depresión.

Ojalá así sea.

 

21 Abril 2009

April 21, 2009 World Briefing | The Americas

Mexico: Drug Cartel's Code

of Ethics

By MARC LACEY

The reputed leader of a Mexican drug cartel arrested over the weekend told authorities that he trained his members in ethics and personal development and that he urged them to avoid drugs and alcohol, the federal police said Monday. Rafael Cedeño, 47, whom authorities consider a leader of the criminal group known as "The Family," was arrested Saturday. The federal police said that the training Mr. Cedeño provided was intended to keep "better motivational and emotional control over the members."

 

Sobre México Contemporáneo

SUSCRÍBETE AL BLOG Y RECÍBELO EN TU EMAIL:

Ingresa tu e-mail:

Delivered by FeedBurner

Luis Guillermo Colín Villavicencio es Licenciado en Relaciones por el ITESM, Campus Monterrey. Cuenta con dos maestrías, una en Derecho Comercial Internacional por el ITESM y otra en Extranjería y Movimiento Transancional de Personas por la Universidad Europea de Madrid. Ha trabajado en el servicio exterior mexicano. Dirigió durante 5 años la Licenciatura en Relaciones Internacionales del Tec de Monterrey, Campus Estado de México. Actualmente es profesor de la Licenciatura en Relaciones Internacionales en el ITESM, Campus Estado de México y en el Campus Santa Fé. Contacto: contacto@luisguillermocolin.com////VISITA: www.luisguillermocolin.com Visitantes al blog desde Febrero, 2009. free counter
free hit counter Locations of visitors to this page