Macario Schettino
El fondo
17 de marzo de 2009
 
 
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Aquella que sostiene que la luz que se ve no es la salida del túnel, sino un tren que viene en sentido contrario; la otra que asegura que no es que hayamos llegado al fondo, sino que es sólo un descansito. Parece que hemos llegado a ese momento en que algunos empiezan a ver ya la luz, y otros a sentir el fondo, pero sólo para que las bromas funcionen.

La semana pasada hubo un rally en las bolsas de Estados Unidos, y por consecuencia, en el resto del mundo. En México, no sólo subió la bolsa, también bajó el dólar, al sumarse el entusiasmo bursátil a los 100 millones de dólares diarios que el Banco de México mete al mercado cambiario. Esta semana inicia con asueto en México, pero las bolsas en Nueva York siguen felices, al menos al inicio de las operaciones.

Extraña felicidad, cuando el indicador de actividad industrial en Estados Unidos reportó una caída de 1.4% en el mes de febrero, lo que implica una contracción de poco más de 11% contra febrero de 2008. Es más, por primera vez desde 2002 el indicador de actividad es inferior a cien unidades. Sin embargo, a la mitad del día bursátil, los índices llevaban 2% de avance.

Y sin existir aún consenso de qué fue lo que causó la crisis, ni mucho menos de qué debe hacerse para salir de ella, ahora la discusión es si ya tocamos fondo o no. Usted dirá que cuando la industria cae a ese ritmo, difícilmente puede uno pensar que las cosas están bien, pero cuando vemos que en diciembre la caída mensual fue de 2.4%, y en enero de 1.9%, el dato de febrero sí se ve mucho mejor. Para que no se emocione en exceso, hay que recordar que la forma de cálculo de este índice implica que cada mes se modifica el valor de los meses previos, de forma que no podemos estar seguros de que la tendencia es efectivamente decreciente.

Si uno quiere ponerse optimista, como parece que todos quieren, por el comportamiento del mercado, entonces puede uno esperar que los próximos meses confirmen esta dinámica y que para marzo veamos una contracción inferior a un punto porcentual, y en abril de la mitad de un punto. Ya con eso, la caída anual efectivamente tocaría su punto mínimo en semana santa, con una contracción de 12%, desde donde vendría un crecimiento que no sabemos qué tan rápido será.

Debido a que en esta ocasión el consumo de los hogares se ha reducido, cosa poco común en Estados Unidos, no se ve nada fácil que la recuperación sea rápida. De hecho, los hogares han empezado a ahorrar, que es lo que deberían haber hecho en los años previos. El ahorro de los hogares en EU, en enero de este año, alcanzó el equivalente a 5% del PIB, algo que no se veía desde marzo de 1995, es decir hace 14 años completos. Pero, como usted ya sabe, el ahorro no es precisamente una buena noticia hoy, porque implica una contracción en el consumo, y por lo mismo en las ventas, que es el problema que hoy se quiere resolver.

Los estadounidenses posponen decisiones de compra de autos, por ejemplo, electrodomésticos, y de muchas otras cosas que antes compraban. Algunos de estos bienes tendrán que comprarlos tarde o temprano, y la actividad económica regresará. La cosa es qué tan temprano vuelven a comprar y qué cosas compran. La verdad, no creo que para semana santa ya se les haya olvidado el susto, que fue tan grande que ya vio usted qué pasó con el ahorro. Nadie se pone a ahorrar de esa manera nomás porque sí, y tengo la impresión que una decisión de ese tamaño no se alterará viendo a la bolsa subir, o a la industria caer más despacio.

El tamaño del golpe en Estados Unidos es similar al que recibieron en los años 70, cuando el petróleo se fue a las nubes, la economía se contrajo, y las actitudes de los estadounidenses cambiaron no por unos pocos meses, sino por años. En consecuencia, la recuperación que empezaremos a ver en abril o mayo será sólo una caída menor, mes a mes, y después un pequeño crecimiento, también mes a mes. Cuando digo mes a mes, quiero decir que la actividad industrial en un mes cualquiera será ligeramente superior al mes anterior, pero al comparar contra el año anterior, seguiremos viendo caídas bastante grandes. Claro, hasta que en octubre y noviembre, la comparación haga que también en términos anuales parezca que existe crecimiento.

Así las cosas, con un punto mínimo cercano a 12% en Semana Santa, y con ese crecimiento mensual del que le hemos hablado, es muy probable que terminemos este año con una caída, en promedio, de 9% en la industria de Estados Unidos. Por la gran interdependencia con ellos, nuestra industria andará por los mismos niveles, aunque tal vez un poco menos. Póngale 7% de contracción, nada más para no sentirnos demasiado mal. Bueno, pues eso hace una caída en el PIB de México del orden de 3.5%, tal vez un poco más.

Así que sí, ya se ve el fondo, pero aún con el mejor camino para salir, va a ser muy costoso.