Macario Schettino
Economía Informal
20 de enero de 2009
 
 
Los retos de Obama
 
Hoy jura su cargo y toma posesión Barack Obama, presidente electo de Estados Unidos. Es un hecho histórico, sin lugar a dudas
 
Primero, porque se trata de un inmigrante de segunda generación, algo poco común en tiempos recientes entre los presidentes estadounidenses, y único en el caso de inmigrantes de África. En segundo lugar, porque Obama llevó a cabo una campaña productora de expectativas que sólo puede compararse, en este siglo, a las de Roosevelt y Kennedy. Si me apura un poco, tal vez a la del primer Roosevelt, que fue también un fenómeno de esperanza, aunque sea por razones muy diferentes.

Finalmente, la llegada de Obama al poder es un caso histórico por la situación actual. La crisis económica global es de una magnitud poco común, y nuevamente habría que regresar a los tiempos de Roosevelt para encontrar un caso parecido. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, aunque algunos presidentes han sido electos en tiempos de recesión, nunca del tamaño de la actual.

La caída de la actividad industrial mundial es espantosa. EU se contrae prácticamente 8% al fin de 2008, mientras que Gran Bretaña lo hace en 7% en noviembre. La zona del Euro cae lo mismo que Estados Unidos, y Japón lo hace en 16%. Nada más con esto, hablamos de poco más de 60% del PIB mundial, y seguramente dos terceras partes de la actividad industrial del planeta. En América Latina las caídas oscilan entre 3.5%, que es nuestro caso en la medición desestacionalizada, y Brasil, Argentina, Colombia y Chile alrededor de 7% todos ellos. Sólo hay crecimientos en Asia, pero son muy pequeños comparados con el ritmo que traían economías como las de China e India.

Esta contracción, que podemos medir en el orden de 10% para el cierre de 2008 a nivel planetario, es resultado de una gran caída en las compras, y una todavía mayor en las expectativas para el corto plazo en este renglón. Y es que la mayor parte del consumo mundial ocurre en Estados Unidos, y resulta que los consumidores de ese país han gastado más de lo que tenían en los últimos años. De 2000 a la fecha el exceso de consumo de los vecinos suma 19.8% de su Producto Interno Bruto, que es muchísimo dinero. Este cálculo resulta de sumar la caída en el ahorro de los hogares a lo que incrementaron su endeudamiento. Y es que se trata de dos formas de "jalar" el consumo futuro hacia el presente. Dicho de otra manera, al dejar de ahorrar, los hogares incrementan su consumo hoy, pero obligándose a reducirlo en el futuro. Al endeudarse, hacen exactamente lo mismo: se gastan hoy dinero que no tendrán mañana.

Bueno, pues mañana ya llegó, y hay que pagar ese 20% del PIB que se gastaron de más en estos nueve años. El problema es que es mucho dinero, prácticamente 3 billones de dólares (de los nuestros, de 12 ceros). Si los consumidores redujesen este gasto de golpe, le garantizo que el mundo desaparece. El consumo de los estadounidenses representa 20% del PIB mundial, por lo que una contracción como la que le menciono implicaría desaparecer, de golpe, más de 5% del PIB del mundo, algo similar al tamaño de China o de Alemania hoy en día. Y eso de andar borrando un país entero, y de ese tamaño, no está nada sencillo.

Por eso la idea de que el gobierno de EU incremente su gasto para compensar una parte de la caída del consumo. De hecho, ya hay un paquete de 825 mil millones de dólares listo para utilizarse, que se suma a los 700 mil millones de rescate financiero que se aprobaron en los últimos meses. En total, este esfuerzo representa poco más de 10% del PIB de EU, dinero que el gobierno de ese país se gasta sin tenerlo, es decir, obteniéndolo prestado.

En consecuencia, lo que estamos viendo es un esfuerzo del gobierno de Estados Unidos por evitar una caída monumental de su economía, pero que significa simplemente trasladar parte de la deuda de los consumidores hacia el gobierno. En otras palabras, es nuevamente posponer el momento del pago, aunque ahora sea aprovechando la capacidad de crédito del gobierno.

Gracias a esta operación, el mundo no se acaba en este año, pero el problema no se resuelve, nada más se pospone. Algo similar fue lo que hicimos nosotros con Fobaproa, con la suerte de que acabábamos de firmar el TLC y eso nos dio una fuente de demanda externa que nos permitió ir diluyendo nuestros excesos. Japón, que enfrentó un problema similar unos años antes de nosotros, no ha tenido esa fuente externa, y no ha podido recuperar su crecimiento, veinte años después de su crisis. En el caso de Estados Unidos, no parece que exista esa fuente externa, de forma que el riesgo de que le pase a los vecinos lo que les pasó a los japoneses no es pequeño.

En menos palabras, tenemos enfrente dos escenarios. En uno, tendríamos una gran contracción durante 2009 y después una recuperación; en el otro, la caída sería menor, pero entraríamos en una etapa de estancamiento que puede durar varios años. El esfuerzo del gobierno estadounidense por aminorar la caída nos está dirigiendo hacia este segundo escenario. Es menos malo en el corto plazo, pero muy incierto hacia delante.