¿Acuerdo?
Por María Amparo Casar
A las cosas por su nombre. El Acuerdo Nacional en Favor de la Economía Familiar y el Empleo planteado por el Presidente no es un acuerdo ni un pacto. Es un programa de 25 acciones a las que se compromete el Ejecutivo con el fin de superar con mayor rapidez los efectos de la crisis mundial.
Los acuerdos o pactos son instrumentos poderosos y efectivos cuando tienen objetivos, concitan voluntades y se traducen en acciones. Un pacto o un acuerdo consiste de medidas convenidas por dos o más actores para enfrentar una situación o para lograr un propósito común. Un acuerdo tiene siempre un ingrediente de reciprocidad: "si tú te comprometes a hacer x cosa yo haré otro tanto". Un pacto implica adquirir compromisos, sacrificar opciones deseadas por otras que se juzgan necesarias aunque vayan en contra de mis intereses inmediatos. Un pacto significa posponer bienestar presente por satisfacción futura. Al acuerdo lo definen las acciones, no las ceremonias, mucho menos los discursos.
La mera presencia de actores distintos al Ejecutivo federal no hace del Acuerdo un acuerdo. Muestra la capacidad de convocatoria que tiene el Presidente pero no mucho más. En Palacio Nacional se le vio muy acompañado. Fue un ceremonial lucido. En su tarea de enfrentar la crisis no se le ve acompañado. Se le ve solo.
Es cierto que "firmaron" el acuerdo 29 gobernadores, representantes del sector patronal como la Concamín, la Coparmex y el Consejo Coordinador Empresarial, líderes sindicales y agrarios, los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados. Es cierto también que atestiguaron la firma, el presidente de la Corte, el empresario Carlos Slim y los líderes del PAN y el PRI. Pero, ¿qué hubiera cambiado si no lo firman o no lo atestiguan? Nada. Ni los unos ni los otros se comprometieron a nada. Salvo que una declaración como la de "mantener estable hasta el máximo posible la plantilla laboral" se considere un compromiso con algún viso de seriedad, ya no se diga de obligatoriedad.
Cuando el presidente Calderón inicia su discurso diciendo que los ha convocado "para que asumamos un compromiso común con las familias mexicanas, con los trabajadores y con México" en razón "de una de las crisis económicas más graves que se hayan visto en las últimas décadas" lo que seguía era el anuncio de las medidas a las que se comprometía cada sector. No lo hubo. Lo que se nos anunció es lo que está dispuesto a hacer el gobierno federal. Bueno, y la esperanza de que "más adelante conoceremos los compromisos que habrán de establecer los diversos actores que suscriben este documento". Esto no es un acuerdo.
De parte de los legisladores y de los sectores productivos hubo aplausos, algunas declaraciones favorables pero, sobre todo, más peticiones: detener los aumentos al diesel, bajar el precio de la gasolina y suprimir el Impuesto Especial a Tasa Única (IETU).
El Presidente tiene razón. La magnitud de la crisis, la pérdida de empleos, la reducción de las remesas, los menores ingresos producto de la baja en los precios del petróleo, la inflación mayor a la prevista, el ajuste en las perspectivas de crecimiento y la desaceleración del crecimiento en Estados Unidos ameritan que todos los convocados asuman un compromiso común con las familias mexicanas, con los trabajadores y con México. Pero compromisos, salvo los del Ejecutivo federal, no vimos. Más aún, mientras el senador Beltrones convoca a un foro sobre el destino de la economía mexicana y el senador Gustavo Madero propone la acción coordinada de todos los actores políticos para evitar que México caiga en recesión, se oyen voces -quizá más realistas- diciendo que difícilmente habrá grandes reformas porque en medio de un proceso electoral no habrá partido que quiera comprometer sus votos.
Se podrá criticar el programa presentado por tímido e insuficiente o alabarlo por los efectos positivos que promete. Pero lo que hay que reconocer son dos cosas. Primero, que pacto no es porque ninguno de los firmantes comprometió acciones que puedan hacerse valer. Segundo, que el gobierno está asumiendo toda la responsabilidad y el costo del plan anticrisis.
México necesita un pacto, pero un pacto de verdad. Lo necesitaba aun antes de la crisis que hoy azota al país y que ha obligado al secretario de Hacienda a reconocer que en el 2009 el crecimiento del PIB será de 0 por ciento. Un pacto que incluya pero que vaya más allá de un plan anticrisis. Necesita un acuerdo -a la manera del Pacto de la Moncloa- dirigido a "equilibrar la economía con actuaciones a corto plazo y las encaminadas a la realización de importantes reformas que encaucen la economía y la sociedad ... hacia un futuro de libertad y progreso". Un acuerdo que comprenda medidas de carácter presupuestario, de política monetaria, de precios y rentas y de empleo. Un pacto que involucre el compromiso de emprender transformaciones de fondo a través de reformas estructurales como la fiscal, laboral, de competencia, de gasto público, del sistema financiero. Un acuerdo que se plantee eliminar las restricciones u obstáculos al crecimiento. Entre ellas, las que provienen de los privilegios y la corrupción que atraviesan a nuestro sistema.

J. Eduardo Ortega Ríos
15 ene 2009 | 02:42 AM
Estoy muy de acuerdo con la autora, fue más ceremonia que otra cosa. Nadie se ha comprometido a nada con el ANFEFE, se están quedando dormidos a la hora de salir con una respuesta a los problemas económicos mundiales... y mientras tanto, los medios se encargan de lavarnos el cerebro con spots televisivos con mensajes como "podemos más que la crisis", para que no parezca que la cosa está tan cañona. Si le dicen acuerdo, pero no hay puntos "acordados" (valga la redundancia), lo que están queriendo hacer es darnos atole con el dedo a todos hasta que pasen las elecciones pues, como bien dicen esas voces más realistas, ningún partido querrá jugar y arriesgarse a perder posibles votos y simpatizantes (y eso a su vez se me hace un poco irónico, pues no acuerdan para no sacrificar votos, pero los que ganen las elecciones le tienen que entrar al ruedo con la crisis económica, en mayor o menor medida).
Puede que el ANFEFE prometa cosas positivas, pero hasta ahorita son eso, promesas. Habrá que esperar a que, en algún punto (probablemente después del proceso electoral), sí se den las reformas que se necesitan para hacer frente a nuestro problema.
Joaquín H. Mejía Barona
15 ene 2009 | 05:11 AM
Me agradó bastante el artículo, principalmente por dos razones específicas, la primera fue el hecho de que habla de las cosas como son, por ejemplo, deja muy en claro que no hubo un acuerdo porque no se realizó un compromiso real y que todo fue una gran puesta en escena y segundo, el que la autora no se limitara a quejarse y, por el contrario, hable de que el Presidente está, al menos, intentando hacer algo (habiendo sido el único en realizar un compromiso real) me parece muy correcto dado que el Presidente no puede obligar a los gobernadores a hacer algo contundente con respecto a la crisis.
Por otro lado, es una gran decepción que los políticos no se comprometan a algo real por el hecho de que si las cosas no salen muy bien perderían votantes, en mi opinión una persona que se compromete y que intenta cambiar las cosas se ve mejor que una que se limita a observar desde las gradas. Si lográramos tener una actitud positiva y propositiva se podrían cambiar muchas cosas para mejorar pero, desgraciadamente, nuestros dirigentes ponen el mal ejemplo y le muestran a todos los mexicanos que es más fácil aparentar, que trabajar y esa es la razón por la cual no logramos salir de esta mediocridad como país.
Ma. Fernanda Bermúdez
15 ene 2009 | 05:45 AM
Se me hizo un artículo bastante interesante debido a que en primera instancia pensamos que el ANFEFE es un "acuerdo" que probablemente pueda llegar a funcionar pero de lo que no nos damos cuenta es que el ANFEFE no es ningun pacto o acuerdo debido a que las personas que estan involucradas en este acuerdo solo es el gobierno y que todas las personas importantes que participaron tanto políticamente como económicamente solo estuvieron de adorno porque ninguno de ellos se comprometió a darle seguimiemento a este acuerdo.
También creo importante mencionar que si no se consigue que los políticos y personas como Slim creen conciencia de como estamos viviendo y de todo lo que se puede lograr si se llegaran a comprometer nunca vamos a lograr que México crezca como país.
Aletse Guzmán Martínez
15 ene 2009 | 06:40 AM
Partamos de la frase citada por Calderón en el párrafo 5 “Más adelante conoceremos los compromisos que habrán de establecer los diversos actores que suscriben este documento”. Estas palabras en realidad me aterran, digo, que quiere decir el presidente de la República mexicana con “Más adelante”…… ¿Por qué más adelante? Sí ya ha iniciado su discurso con las palabras: compromiso, acuerdo o pacto. Como dice la autora, que estoy totalmente de acuerdo con ella, no puede haber un avance sin un acuerdo, si los firmantes no han llevado a cabo su compromiso, de qué sirve que firmen, que estén ahí presentes si no hacen frente al pueblo mexicano y al verdadero problema. Y obviamente, como dice Calderón: “Más adelante conoceremos los compromisos”; y efectivamente será más adelante puesto que a falta de solidaridad por parte de estos actores no se puede conocer un compromiso fijo, sí ni siquiera se han comprometido a poder llevarlo a cabo.
Estoy de acuerdo con lo ya mencionado por mi compañero Eduardo Ortega, todo se ha quedado en promesas, en compromisos futuros que no tienen los suficientes cimientos para sostenerse. He aquí señores el egocentrismo humano, el solo querer ver por uno mismo sin darnos cuenta que estamos reflejados en los demás, que como líderes de un pueblo tengan que ver más por sus intereses personales que por su pueblo, al que le prometieron estabilidad y seguridad.
Señor presidente, sus palabras no sostendrán más al pueblo mexicano, necesitamos hechos que nos den la esperanza de que podemos salir adelante, de que realmente podamos más con esta crisis y no nos arrastre a un abismo sin fondo.
Jessica Arenas
15 ene 2009 | 10:00 PM
Que artículo tan verdadero. Lo que hace la autora María Amparo Casar no es mas que mostrarnos la realidad a la que se está enfrentando nuestro país en esta terrible crisis económica. El ANFEFE no es ningun acuerdo ni pacto, solo es una forma más de tratar de mantener al ´país un poco calmado por la situación tan mala por la que está pasando, si el gobierno, el presidente Felipe Calderón tomara cartas en el asunto a manera de corto plazo para que en podamos tener un mejor futuro en cuanto al ámbito de la economía con un verdadero pacto, que incluya todos los compromisos por parte de los grandes epresarios y gobernantes todo sería diferente.
En general el artículo me pareció bastante bueno, creo que la autora tiene una manera un poco fría y dura para informarnos la situación, pero logra mostrarnos la realidad de una manera muy amplia.
Yosue Shalom Lopez Castillo
16 ene 2009 | 01:06 AM
Adquirir compromisos no es cosa fácil el invertir en una economía incipiente siempre es un riesgo y es que quizás si lo vemos desde este lado parece fácil decir comprometámonos pero es que desde la perspectiva de los empresarios no debe ser fácil, si es cierto que esto no fue un acuerdo sino mas bien que solo una de las partes se ha comprometido realmente, la columna de Maria Amparo ataca fuertemente a todos aquellos que aunque firmando el “acuerdo” no han llevado a cabo nada pero pongámonos en los zapatos de las grandes empresas y no los justifiquemos, pero reflexionemos en eso.
María Renée Barquet
16 ene 2009 | 01:41 AM
¿Acuerdo o pacto? ninguna de las dos, si bien el ANFEFE se nos vendíó como un "acuerdo" realmente, no lo es, por más "personajes destacados" que hayan atestiguado la firma de éste, ninguno de ellos salio de la sala bajo compromiso alguno, lo que si es ANFEFE, es el prgograma anticrisis del gobierno federal, como se decia en la columna pasada, de novedoso tiene muy poco, es un compliado de lo ya anunciado.
Sin embargo creo que es un excelente incentivo por parte del gobierno la idea de no dejar a los desempleados sin seguro social, esta medida tampoco es algo nunca visto, en países del primer mundo, como Canadá por ejemplo, se puede gozar de un seguro de desempleo, en el que el gobierno subsidia por algunos meses a los desempleados hasta que estos encuentran trabajo, sin embargo, para este país donde la clase media resulta siempre la más afectada por el desempleo, si es una gran novedad.
En cuanto a los gobiernos de los estados, cada uno poco a poco ha ido presentando su propio, programa, el gobierno del DF presenta una iniciativa para que las empresas que no despidan a nadie durante un año, se les otrogrará el impuesto que esto genera a final del año como un bono, excelente incentivo si tomamos en cuenta todos esos impuestos que el sector privado mes con mes debe pagar y declarar. Sin embargo creo que cada gobierno deberia haber presentado parte de su programa junto con el ANFEFE o firmar un acuerdo incorporandose a éste aunado a sus propias medidas, definitivamente creo que de nada vale una sala llena de gente si realmente el unico comprometido con el ANFEFE, y él unico que sacrá la cara será el gobierno de Calderón.
¿Otro error mas? es una firma de acuerdo, y, según el protocolo diplomático, debe haber ayudantes para el mismo, que faciliten pluma y el folder listo en la hoja donde se firmara a cada funcionario, sin embargo, la sala estaba tan llena de gente INUTIL al acuerdo que ni siquiera hubo espacio para respetar la guía de protocolo. Cada funcionario debía irse pasando entre ellos el folder, y cada quien al momento buscaba su lugar para firmar y sacaba muy rústicamente su pluma del bolsillo...en fin! si la maestra de taller de protocolo del semestre pasado lo viera! los hubiera reprobado en su negociacion!
Carlos Casasola
16 ene 2009 | 02:59 AM
Me parece que la columna es interesante aunque no me gustó tanto la forma en la que lo escribe, pues creo que lo que hace es un "berrinche" en contra del acuerdo (no-acuerdo); y digo berrinche porque en el texto, la autora se la pasa criticando, me quiero atrever a decir todo o casi todo lo que hay en el acuerdo. Cierto es, también, que traté de ponerme en el lugar de la escritora y creo que comprendí la impotencia de pertenecer a a un país en donde no exista un compromiso de las personas que te representan.
Creo que a todos nos queda claro que la ANFEFE no es un acuerdo, que no se ve un compromiso auqneu haya tantas firmas, que el presindente parece ser el único que se compromete, y que no hubo medidas a las que se comprometiera cada sector; pero me parece que si el presidente ya se está comprometiendo puede ser que cada vez existan más compromisos
Es verdad, estoy de acuerdo con las críticas pero me parece que pudo haber hecho más que sólo criticar.
Regina Mitre
16 ene 2009 | 03:10 AM
Yo no sé mucho, estoy en proceso de reconocer e involucarme más en los temas contemporáneos del país, sé lo que muchos repiten, intento tener un juicio propio sabiendo más, profundizando en la información de los problemas, y estoy en proceso; en el camino al conocimiento, opino que los mexicanos bien tenemos fama de ser ambiguos, de prometer a la ligera, de no tener una palabra determinante en diferentes contextos: en la vida diaría, y evidente es que en la política también. La modernidad es una promesa; la libertad y el progreso parte de ésta; reflexionando en las palabras de la autora de esta noticia, reitero que la responsabilidad en los compromisos refleja la madurez de una persona... o de un país, México me parece un adolescente eterno; entiendo que quizás este tipo de eventos se realizan para tranquilizar a la sociedad, para que escuchen promesas bonitas. La adultez es cuestión de tiempo, ¿Cuánto más necesita México?
Yunyuney Martìnez Morales
16 ene 2009 | 03:06 PM
Puntualizar los punto, eso fallta en un acuerdo que como dijo Amparo Casar no es acuerdo. Acciones concretas pero no al aventon son lo necesario para reactivar la economìa. Estamos en un periodo dificil, nuestro paìs atraviesa, ademàs de la crisis econòmica, un fuerte problema de seguridad y legitimaciòn. La migraciòn, la salud y el desempleo, nos son problemas fàciles de resolver, una reuniòn no nos puede dar la soluciòn inmediata, lo que necesitamos es un consenso que se lleve a cabo en estudios y reuniones que nos lleven a una soluciòn, pero una bien pensada.